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SOBRE LA SEGURIDAD EN LAS PISTAS

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Reflexionando sobre la seguridad en las pistas

La semana pasada leíamos la triste noticia de la muerte de un esquiador en Port Ainé, víctima de una caída desafortunada. Desde hace tiempo estoy reflexionando sobre la seguridad en las pistas de esquí. Tengo la impresión de que de este accidente se ha hablado – y escrito – muy poco y esto no deja de sorprenderme cuando en otras ocasiones accidentes similares han hecho correr ríos de tinta.

Será por la situación que estamos viviendo, será por la poca afluencia de esquiadores en las estaciones de esquí, o será por cualquier otra razón que se me escapa, pero esta sensación de no saber más detalles de lo ocurrido me sorprende mucho.

Os puedo asegurar que he buscado en los medios – especializados y generalistas – información sobre este accidente y nada, o muy poca información. Una noticia muy escueta:

 “Un esquiador de 56 años ha muerto este lunes en la estación de Port Ainé (Pallars Sobirà), según han confirmado fuentes de los Mossos d’Esquadra y de Ferrocarriles de la Generalitat (FGC).

Los gestores de la estación de esquí de Port Ainé han detallado que, en el momento del descenso, el hombre habría topado con otro esquiador que estaba parado. Entonces, habría perdido el control y ha acabado chocando contra un paraviento.

Los hechos han tenido lugar poco antes de las 12 del mediodía y los servicios de emergencias han llegado en tres minutos y le han practicado las maniobras de  reanimación. También se ha activado el helicóptero del SEM pero no se ha podido hacer nada para salvarle la vida. La víctima, de nacionalidad japonesa, residía en el pueblo de Roní, en el municipio de Rialp (Pallars Sobirà).

Fuentes de FGC han explicado que esta es la primera persona que pierde la vida en la estación de Port Ainé mientras practicaba esquí, en toda la historia de la estación de esquí.

Además, han indicado que la zona donde se ha producido el accidente estaba señalizada, así como el resto del dominio esquiable de las pistas. También han dicho que se ha seguido en todo momento el protocolo de seguridad establecido” https://www.nevasport.com/, https://www.elperiodico.com/es/sociedad,…..

Esta misma noticia se repite en todos los medios, sin más explicaciones. Será porque estoy muy sensibilizado con el tema de los accidentes de esquí –https://www.lamountain.es/seguridad-las-pistas– pero no puedo dejar de pensar en lo que debía ocurrir para que alguien tenga la desgracia de sufrir un accidente y encima dejar la vida practicando un deporte al que amamos tanto como es el esquí.

En cualquier caso, reflexionando sobre la seguridad en las pistas y si analizamos la noticia tal como se describe, hay preguntas que no dejan de darme vueltas por la cabeza. ¿El esquiador “parado” estaba parado en medio de la pista o algo apartado del paso general? ¿El esquiador accidentado bajaba a una velocidad ajustada a su nivel de esquí o iba excesivamente rápido, aprovechando que esta temporada hay muy pocos esquiadores en las estaciones? ¿Tenía un nivel de esquí suficiente para la pista que bajaba?

Sin entrar en detalles de la causa del accidente – siempre hay una razón y en este caso la desconocemos – insisto en reflexionar una vez más en si realmente estamos esquiando acorde a nuestro nivel técnico. He mencionado varias veces que hay dos cosas (como mínimo) que han ayudado muchísimo a facilitar la vida a los esquiadores: los esquís carving y el cada día mejor acondicionamiento de las pistas. Pero a la vez estas ventajas también se convierten en enormes “inconvenientes”.

Muchísima gente cree que esquía mejor de lo que realmente esquía. Las clases de esquí – particulares y/o colectivas – han sufrido una caída espectacular, por no decir que una clase de snowboard es casi un milagro. Es una realidad que si antes a un debutante montarse en  un remonte significaba un mínimo de 2 a 3 horas de cursillo, hoy en día (que las estaciones han reemplazado telesquís por telesillas y por lo tanto no hay dificultad alguna para subir) encontramos “esquiadores atrevidos” que se lanzan por las pistas sin control. Hablo de debutantes como ejemplo (quizás los menos) pero sí ocurre el caso de esquiadores intermedios y creo que sobre todo el de esquiadores que se creen muy avanzados y quizás no lo sean tanto.

Con unos esquís de 165 cm o menos y con una pista perfectamente pisada, cualquiera le parece que hay que bajar a toda velocidad sin importarle cuánta gente esta esquiando en ese momento por la misma pista que tu. No hace mucho tuve una amigable discusión relacionada con esto. Mientras subía en un telesilla, a propósito de un típico choque entre esquiadores que acabábamos de presenciar, surgió una discusión entre los amigos que ocupábamos la silla, sobre quién había sido el responsable del choque.

Evidentemente para mí la cosa estaba más que clara: el esquiador que va por delante – por debajo – o como le queráis llamar, tiene siempre preferencia y el que va detrás es el que tiene obligación de observar y preveer los movimientos que hará su predecesor. No vale excusarse con “es que se me ha cruzado”, “es que ha hecho un viraje muy grande ocupando toda la amplitud de la pista”, NO VALE. El que va detrás puede – y debe – ver a los que van delante y por lo tanto es su obligación no poner en peligro a los demás esquiadores.

Reflexionando sobre la seguridad en las pistas, pienso con el accidente de Port Ainé porque estamos viendo que los accidentes por colisión en el esquí – y snowboard – van en aumento cada año (evidentemente este año será una excepción) cuando el número de esquiadores no está aumentando – al menos de forma significativa -. Pregunta: ¿Qué es lo que está pasando? ¿Vamos a convertir el esquí en un deporte de mucho más riesgo del que ya tiene por su naturaleza? ¿Tan difícil es comportarse de forma “civilizada” cuando estamos esquiando?

A lo largo de mi trayectoria personal he sido “embestido” un mínimo de dos veces por otro esquiador. Por suerte ninguna de ellas me he lesionado, pero os aseguro que ambas “embestidas” salí volando literalmente y podían haber sido bastante graves. Tuve suerte. Pero ¿había necesidad de esquiar con tal descontrol que no fueran capaces de esquivarme? Creo que es un tema muy importante, que puede traer consecuencias y que no se está tomado con la seriedad que merece.

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